sábado, 16 de octubre de 2010

Ha llegado, por fin, Starcraft II: Wings Of Liberty

Cuando hace ya casi 10 años llegabas al final de la última campaña del Starcraft Blood War (la expansión) te quedabas con la sensación de haber jugado al mejor juego de estrategia en tiempo real de todos los tiempos. Aunque la perdurabilidad de este magnífico título quedó asegurada a través de la creación del portal Battle.net, para partidas on-line, por parte de Blizzard, ninguno de los millones de fans que cosechó este producto dejó jamás de soñar con una continuación. El sueño se ha hecho realidad.

Diez años es mucho tiempo, por eso lo primero que te encuentras mientras instalas el juego, es una pequeña historia recordando lo que aconteció en las anteriores campañas. Y una vez instalado, veamos lo que nos aguarda en Starcraft II: Wings Of Liberty:

Destaca la total y absoluta integración con el portal de Battle.net, que con el paso del tiempo, y ayudado por el éxito sin igual del WOW, se ha convertido en una red social de jugadores on-line de los productos de Blizzard. La integración es tal, que registrarse a Battle.net es una condición obligatoria para poder jugar, aunque solo sea en modo de jugador en solitario. Algo que no se entiende muy bien. Una vez hecho esto, y con el juego ya iniciado, accedemos a un completísimo menú, donde podemos crear nuestro perfil y seleccionar nuestro modo de juego (on-line, campaña individual, contra el ordenador, multi-jugador, etc.)

Sobre el juego en sí; espectacular ambientación, buenos efectos especiales, sonido impresionante, interfaz sumamente cuidada e intuitiva, quizás ayudada por la poca variación sobre el original en este sentido.

En cuanto a la jugabilidad, a medida que vamos avanzando por las misiones (un total de 26) descubrimos que son de una variedad genial. Este aspecto ha sido muy bien cuidado. Es inevitable que en algún momento algunas campañas se repitan, pero en este caso se ha conseguido que no se tenga esa sensación en ningún momento. Los niveles de dificultad son ajustados.

Otra de las cosas que más llama la atención es ese menú interactivo, desde el que puedes acceder a la taberna y contratar mercenarios (con los créditos que ganes completando misiones y logros), escuchar música en una jukebox clásica, charlar con los allí presentes y escuchar sus historias, jugar una partida en la máquina de marcianitos (si, has leído bien), etc. En el laboratorio aprenderás nuevas tecnologías con los puntos logrados al finalizar con éxito las misiones. En el arsenal podrás comprar mejoras para unidades y edificios. En el puente de mando accederás al menú principal de misiones y objetivos de las mismas y encontrarás una pequeña sorpresa, ya que una cadena de misiones especial te brindara la posibilidad de jugar una mini campaña con los protoss.

Hacemos una mención especial al guión, que está perfectamente adaptado al progreso de las misiones y que te engancha desde el primer momento hasta el último; y al sistema de ayudas y consejos interactivos de que dispones en las misiones. En el aspecto técnico, es una buena noticia comprobar que los requisitos de sistema necesarios para disfrutar del juego no son para nada elevados. Puede funcionar con total fluidez incluso con máquinas bastante antiguas sin que ello vaya en detrimento de la calidad gráfica.

Es en la IA (Inteligencia Artificial) donde quizás nos hemos llevado una pequeña decepción. Es totalmente previsible el comportamiento de las unidades enemigas y hemos detectado varios buggs, como la altísima tendencia de los constructores a quedarse atascados tras finalizar un edificio que hemos colocado cerca de una pared o similar. Así mismo, el avance con un cierto número de unidades puede provocar que si se llega a un paso estrecho para la formación, se produzca un pequeño atasco, que las unidades mismas resolverán tomando un camino alternativo, con el peligro que ello conlleva.

En el aspecto multijugador, con Battle.net por medio (y con los millones de fans adictos incansables), los tiempos de espera para entrar en batalla son mínimos, como mínima será tu duración si no eres un auténtico profesional de esto del multijugador. Cierto es que resultan de gran ayuda las batallas de aprendizaje no puntuadas y el poder ver al final estadísticas muy bien detalladas de los tiempos de construcción de tus rivales, tanto de edificios como de unidades. Pero incluso en esta modalidad las victorias se venden muy caras. No te desesperes, estudia tácticas, explora el terreno y ármate de paciencia… las victorias llegaran. Y cuando des el salto a las batallas puntuadas no tires el juego por la ventana cuando lleves 100 seguidas perdidas, esto lleva su tiempo. Cuando le vayas cogiendo el tranquillo esta es una modalidad que te reportara muchas horas de diversión y con la que podrás hacer muchos amigos y formar vuestros propios grupos de combate, alianzas, etc. Este apartado es el que realmente alarga la durabilidad el juego.

En definitiva, estamos ante un gran juego que, en esencia, poco difiere del original. Quizás para algunos es casi mas una expansión auto-jugable que un nuevo juego, adaptado a la tecnología de diez años después. A lo mejor en su esencia realmente sea así, pero las novedades que aporta en cuanto a menús, diferentes opciones de juego, sistema de logros (si sí, ya sé que eso es del WOW), los retos, variedad de misiones, nuevas unidades o integración en Battle.net, todo eso sumado a que (OJO!!!) aún faltan las campañas de los zerg y protoss, nos lleva a pensar que no defraudará a nadie. Eso sí, siempre que se vayan puliendo esos “pequeños” “peros” de la IA.

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